Tomó una taza pequeña de barro y froto su nariz con la otra mano, sería por comezón, ardor o solo por costumbre; paso directo a la cocina y tomo una garrafa, trato de verterla de café aunque no caía nada de ella, él decía; -este café es delicioso- lo olía y cerraba los ojos teniendo una expresión que denotaba una frase, “sí fuese este el último café debo disfrutarlo”. Se acercaba a la ventana y una grata sonrisa salía de su rostro; giraba la cabeza gritando; -Rita, Rita, están afuera y se están mojando, trae la toalla-; reía una vez más moviendo la cabeza. Paso por el comedor, acomodo las sillas de mimbre y retiro las velas a medio terminar, colocándolas sobre una pequeña mesa la cual estaba llena de llaves, ya en la sala se sentó en el sillón que a simple vista se veía cómodo además de que al sentarse su rostro indicaba tal lujo en el que cualquiera desearía uno de esos en su sala. Daba sorbos a la taza, alejándola cerraba los ojos dando suspiros interminables.
Rita ayer fui con Alberto, reía, -es raro ese hombre me vendió su auto por una vaca y sabes que- reía de nuevo, -accedí; ves el auto azul, ya es nuestro, se que te molestarás pero despreocúpate vendí a Moli… esa pequeña vaca que nunca coopero- reía, -oye ¿qué te parece si vamos a dar un paseo?- daba otro sorbo y sonreía. Tomó el libro que estaba a su lado derecho sobre la mesa vieja de madera y comenzaba a leer; el libro se veía muy viejo, sus hojas amarillentas parecían desquebrajarse al contacto, los forros eran rojos con hilos saliendo del lomo; leyó cierta cantidad de hojas, se detuvo y tomo la taza dando un sorbo, acomodo el libro a un costado de su pierna y el descansa brazos desgastado; cerro los ojos y soñó, sabía que sonaría porque todos los días dormía a esa hora y soñaba sin dejarlo de hacer, día a día.
Abrió los ojos dándose cuenta que estaba en cama, se incorporó poniéndose su bata color vino, se asomo por la ventana, había poca luz, volteo a ver el reloj dándose cuenta que no servía se acerco tomándolo para componerlo hasta que empezó el “tic-tac”, lo coloco sobre el buró y grito; -Rita… ¿qué hora es? este reloj ya está fallando, salió de la habitación tomo una taza de barro y con la otra mano se rasco la nariz....
No hay comentarios:
Publicar un comentario