28 jun 2011

Buen día San Tomás

Tomó una taza pequeña de barro y froto su nariz con la otra mano, sería por comezón, ardor o solo por costumbre; paso directo a la cocina y tomo una garrafa, trato de verterla de café aunque no caía nada de ella, él decía; -este café es delicioso- lo olía y cerraba los ojos teniendo una expresión que denotaba una frase, “sí fuese este el último café debo disfrutarlo”. Se acercaba a la ventana y una grata sonrisa salía de su rostro; giraba la cabeza gritando; -Rita, Rita, están afuera y se están mojando, trae la toalla-; reía una vez más moviendo la cabeza. Paso por el comedor, acomodo las sillas de mimbre y retiro las velas a medio terminar, colocándolas sobre una pequeña mesa la cual estaba llena de llaves, ya en la sala se sentó en el sillón que a simple vista se veía cómodo además de que al sentarse su rostro indicaba tal lujo en el que cualquiera desearía uno de esos en su sala. Daba sorbos a la taza, alejándola cerraba los ojos dando suspiros interminables.

Rita ayer fui con Alberto, reía, -es raro ese hombre me vendió su auto por una vaca y sabes que- reía de nuevo, -accedí; ves el auto azul, ya es nuestro, se que te molestarás pero despreocúpate vendí a Moli… esa pequeña vaca que nunca coopero- reía, -oye ¿qué te parece si vamos a dar un paseo?- daba otro sorbo y sonreía. Tomó el libro que estaba a su lado derecho sobre la mesa vieja de madera y comenzaba a leer; el libro se veía muy viejo, sus hojas amarillentas parecían desquebrajarse al contacto, los forros eran rojos con hilos saliendo del lomo; leyó cierta cantidad de hojas, se detuvo y tomo la taza dando un sorbo, acomodo el libro a un costado de su pierna y el descansa brazos desgastado; cerro los ojos y soñó, sabía que sonaría porque todos los días dormía a esa hora y soñaba sin dejarlo de hacer, día a día.

Abrió los ojos dándose cuenta que estaba en cama, se incorporó poniéndose su bata color vino, se asomo por la ventana, había poca luz, volteo a ver el reloj dándose cuenta que no servía se acerco tomándolo para componerlo hasta que empezó el “tic-tac”, lo coloco sobre el buró y grito; -Rita… ¿qué hora es? este reloj ya está fallando, salió de la habitación tomo una taza de barro y con la otra mano se rasco la nariz....

8 jun 2011

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Manos al volante, control de la situación,
ventanas cerradas, oídos sordos...

Mente fría.

Cuestión de minutos, solo dame unos minutos más,
¿no has sentido fríos los pies y que de ahí suba hasta taladrar la cabeza?

La luz entra tan duro que siento que pierdo visión....
segundo carril interminable, el alma vuela, duele el pecho y me desprendo...

Solo dame unos minutos más,
¿no has sentido las manos frías y que de ahí corra hasta triturar tu pecho?

Tengo miedo, porque ya no estoy ahí,
tengo miedo, porque ya no estoy aquí...

Solo dame unos minutos más,
¿no has sentido frio en la boca y cómo entran agujas al cerebro?

Control de la situación, ventanas rotas,
mente abierta, cuestión de minutos...