4 abr 2011

La Crtítica












Despertando, al momento de ir abriendo los ojos parece que llegan las ideas del día. Se pone de pie se estira y sonríe al espejo de manera fugaz. Momento, momento paren la historia, regresa y se vuelve a ver al espejo. –Mmmm, qué, qué. –piensa.

Terminando de desayunar el par de panes que dejo entrar a su estomago se dirige a apagar el televisor donde hay anuncios de bellezas. Momento, momento paren la historia, regresa y prende el televisor. –Mmmm, qué, qué. –piensa.

Viaja a su trabajo en metro junto con miles de personas, miradas se cruzan, palabras; simplemente roses. Sale del vagón. Momento, momento paren la historia, regresa al vagón. –Mmmm, qué, qué. –piensa.

Esta en el trabajo haciendo papeleo, frente a una computadora una flor amarilla con toques de rojos parece que le sonríe. Calculadora en mano, hace cuentas de manera casi automática. Se levanta. Momento, momento paren la historia, regresa a su asiento. –Mmmm, qué, qué. –piensa.

Regresa a casa, saca sus llaves, sube el escalón y de reojo ve un papel en el suelo; lo levanta lo lee y entra a casa. Momento, momento paren la historia, regresa afuera. –Mmmm, qué, qué. –piensa.

Sale del baño, se sienta en su cama, cierra sus ojos y salen lagrimas. Fin.

Momento, momento paren la historia. –Mmmm, qué, qué. –Tú piensas.

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